Los empresarios apuestan por el talento joven investigador para ganar competitividad

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La Fundación General CSIC (FGCSIC) y CEIM, Confederación Empresarial de Madrid-CEOE, han organizado el viernes 29 de septiembre la jornada “Situación actual del talento joven investigador y su impacto en la economía española”, en la que se ha analizado la situación de los jóvenes científicos en nuestro país y la repercusión que está teniendo en nuestra economía, así como en el desarrollo de nuestras empresas.

El encuentro ha sido inaugurado por el secretario general de CEIM, Miguel Garrido de la Cierva, y el director general de la FGCSIC, Miguel García Guerrero. Además, a lo largo de la jornada participaron Ana Fernández-Zubieta, experta nacional en el  Observatorio de Investigación e Innovación (RIO) de la Comisión Europea; Joaquín López Herraiz, director de la Fundación International Mentoring Foundation for the Advancement of Higher Education (IMFAHE); Jesús Martín Sanz, presidente de la Comisión de Innovación y Sociedad de la Información de CEIM; José Antonio Sacristán, director médico de Lilly España; y Jose Antonio Álvarez, secretario general de Droniberia.

En su intervención el secretario general de CEIM destacó que, en unos momentos de continua transformación, las empresas que innoven y que lideren los cambios serán las que sobrevivirán. Además, aseguró que es fundamental aprovechar con mayor intensidad el talento y conocimiento que genera nuestra comunidad científica, fomentar la I+D+i, y la transformación tecnológica y digital debe ser eje vertebrador de la acción del Gobierno español. Por todo ello, para el presidente de los empresarios de Madrid, es necesario que se alcance un acuerdo de Estado por la Innovación, en el que estén presentes las instituciones públicas y privadas, y el tejido empresarial.

Cabe señalar que “el Informe Nacional Rio 2016: España” pone de manifiesto que nuestra estructura industrial se caracteriza por la considerable importancia de las pequeñas y medianas empresas pertenecientes a sectores tradicionales de baja tecnología. “Faltan grandes inversores privados que lideren la iniciativa en la creación de redes relacionadas con I+D+i. Además, desde el inicio de la crisis en 2008, España se ha enfrentado a una reducción drástica del número de empresas activas en I+D al pasar de 12.997 en 2008 a 7.628 en 2014”

Por otra parte, nos encontramos con que entre 2010 y 2013, el sistema público de investigación español perdió más de 15.000 investigadores, según fuentes del INE-2016.

Un “adelgazamiento” del sistema que puede repercutir en nuestra sostenibilidad y competitividad como país en un mundo globalizado y en una economía basada en el conocimiento.

Miguel García Guerrero, en su intervención, apuntó que “la situación se torna especialmente alarmante si tenemos en cuenta que afecta principalmente a los jóvenes doctores. Unos investigadores que cuentan ya con una sólida formación y experiencia, y que se encuentran en una etapa vital de alta creatividad, en la que pueden tener un mayor impacto con la aplicación de sus conocimientos, y que en cambio se ven obligados a expatriarse, para poder desarrollar sus capacidades, o lo que es aún peor, a abandonar sin solución de retorno su carrera científica. En otras palabras, estamos expulsando del sistema a investigadores en su fase más creativa y arriesgándonos a no poder beneficiarnos, como sociedad y como individuos, de sus potenciales descubrimientos”.

Este escenario, que el Informe Nacional Rio 2016: España presenta como “una desfavorable demografía del sistema”, es una realidad que supone, si no se aborda, perder el relevo generacional y desincentivación de las vocaciones científicas. Para Miguel García Guerrero, esta situación también afectará a nuestras empresas, “que no podrán acudir a los centros públicos de investigación cuando tengan necesidades de acceder a nuevo conocimiento para mantener su competitividad. Y en conjunto a toda la sociedad, que se verá lastrada por este grave problema social y humano”.

LA RESPUESTA

Ante esta situación, y como respuesta, aunque sea sólo para mitigar mínimamente el problema, en el 2013 la FGCSIC decidió desarrollar ComFuturo, una alianza público-privada, de la FGCSIC y el CSIC con destacadas entidades privadas del país, para dar respuesta al desempleo de jóvenes científicos altamente cualificados, que permita captar y mantener en el sistema español el mejor talento joven investigador.

ComFuturo favorece el posicionamiento estratégico de las empresas participantes al acceder al talento joven más capacitado y a nuevo conocimiento derivado de la investigación de excelencia, factor de producción clave del futuro.

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