Nuevas rutas de biodegradación del plástico marino a través de sus lixiviados y su interacción con los microorganismos

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Cristina Romera Castillo es licenciada en Química por la Universidad de Jaén. Realizó su tesis doctoral en el Instituto de Ciencias del Mar del CSIC de Barcelona sobre la materia orgánica disuelta (DOM) en el océano y su interacción con los microorganismos. Entre 2012 y 2017 realizó su etapa postdoctoral en el extranjero trabajando en distintas universidades de EEUU y Austria, periodo durante el cual publicó varios artículos científicos en revistas de alto impacto. Gracias a una beca de la Generalitat de Catalunya trabajó en la Florida International University (Miami, USA) estudiando el aislamiento y composición química de la DOM. En 2014 fue contratada por la Universidad de Miami para estudiar la distribución del carbono orgánico disuelto en el océano y los principales factores que lo controlan. En 2016 fue contratada por la Universidad de Viena donde realizó un estudio sobre el carbono orgánico liberado por el plástico marino y su efecto en microorganismos. En 2017 volvió al Instituto de Ciencias del Mar con una beca Juan de la Cierva-Incorporación. Desde el 1 de septiembre de 2018 es investigadora ComFuturo en dicho instituto donde desarrolla el proyecto “Nuevas rutas de biodegradación del plástico marino a través de sus lixiviados y su interacción con los microorganismos”.

Resumen del Proyecto

Se estima que hay más de 5.25 trillones de trozos de plástico flotando en la superficie del mar. Los residuos plásticos, depositados en playas o flotando en el mar, están expuestos a la radiación UV y a la oxidación, lo que provoca fracturas en su superficie y la fragmentación progresiva del plástico en partículas más pequeñas alcanzando tamaños microscópicos (< 5mm, microplásticos). Se ha visto que el plástico puede liberar compuestos orgánicos al medio acuático (lixiviación). Cuanto más pequeño es el trozo, mayor es el ratio superficie:volumen y mayor su capacidad de lixiviar. Un estudio reciente propone que, mediante este proceso, los microplásticos pueden disolverse gradualmente en carbono orgánico disuelto (DOC) por la acción de la radiación solar y este ser rápidamente consumido por bacterias marinas. Por otro lado, parte del DOC liberado por el plástico es volátil y podría ser liberado a la atmósfera. ¿Podrían estos procesos ser potenciales vías de eliminación del plástico en el océano? El objetivo de este proyecto es el estudio de las condiciones medioambientales que favorecen la migración de compuestos orgánicos de microplásticos al medio marino y de su destino posterior (ej. consumo por bacterias, ventilación a la atmósfera). Gracias a técnicas de secuenciación masiva del gen 16S rRNA (amplicones 16S Tags), podremos conocer también qué microorganismos degradan el DOC liberado por el plástico y podrían ser usados en biodegradación a gran escala. Esto contribuirá a encontrar nuevas vías de biodegradación del plástico en el océano. Además, se estudiarán los efectos de los lixiviados de plástico en los microorganismos marinos. Los deshechos plásticos en el océano son una amenaza a escala planetaria cuyas consecuencias solo se están comenzando a vislumbrar. Los resultados de este proyecto contribuirán a mejorar la gestión de los residuos plásticos y a encontrar una solución a la persistencia de plástico en el océano, mejorando su biodegradación.

Aplicación: El proyecto tiene como objetivo estudiar las condiciones medioambientales que favorecen la migración de compuestos orgánicos de los microplásticos al mar y conocer sus efectos en los microorganismos marinos, como bacterias y fitoplancton. Se persigue comprender además qué bacterias degradan el carbono orgánico disuelto liberado por el plástico, ya que los resultados contribuirán a abrir una vía alternativa a la biodegradación de este material en el océano y a la gestión de residuos. También ayudará a las empresas productoras de plástico a elegir sus materiales para producir un menor impacto medioambiental.

IMAGEN PROYECTO CRSTINA ROMERA